A veces mi prioridad es animar a los que tengo
alrededor y hacerles ver lo importante que son y lo eficaces que son para
realizar cualquier actividad si se lo proponen.
En varias ocasiones he tenido la posibilidad
de atender a niños y niñas en las realizaciones de sus deberes. Lo que me
llamaba la atención que demasiadas veces estos niños no se creían capaces de
poder realizar actividades más complejas. Mi proceder es muy simple, me siento
al lado del niño o de la niña y le pido que me explique cuál es la parte de la
actividad que no comprende. Cuando me la indica la anoto en un papel, ahora le
pido que me explique todo lo que saca del problema sin tener en cuenta lo
anotado. Entonces le pido que el mismo lo anote y le indico lo bien que lo ha
hecho con expresiones como, “¡Que bien, anda que no, fíjate que yo ni me había
fijado en ese detalle que me dices!” Para que él o ella mismo/a llegue a la
solución le voy guiando paso a paso de manera que finalmente soluciona el
problema. Cuando vuelve a encontrarse con otro problema le recuerdo lo eficaz
que fue solucionando antes otro y que no le va resultar difícil. Le persuado
poco a poco para conseguir su meta diciéndole comentarios lo más positivos posible.
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