Ante cualquier elección
siempre tengo en cuenta lo positivo y lo negativo de esta deliberación.
En varias ocasiones he tenido asignaturas con un
temario muy extenso y difícil para mí. Como es comprensible la motivación a
estudiarla era mínima. Mi modo de actuar en este caso siempre es el mismo. Ignorarla
me va a traer un suspenso, el suspenso será un obstáculo para alcanzar mis
metas y sin realización de metas no hay autorrealización para mí. Luego al
volver a tener una motivación más arraigada, hago un plan de estudio de manera
que me divido el temario en partes, haciendo anotaciones de las partes más difíciles
y así tener una visión mucho más clara del temario.
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